Jorge, un Heavy metalero de 18 años navegaba por Internet buscando música demoníaca cuando vio un curioso hipervínculo en Google que decía:
Si quieres conocer a Satán pincha aquí.
Al hacer Clic, se activó una animación en Flash oscureciendo la página hasta el vacío, seguido de un súbito alarido estremecedor y la aparición de la frase:
“¿Aceptas a Satán?”.
Pretendiendo vengar la gracia del grito mediante Spam o troling, pinchó en la sangrienta frase del enlace, y el texto cambió a: “Voy a por ti”.
Enfadado con la tomadura de pelo de la Web, intentó repetir la operación por fastidiar, pero lo único que apareció fue el mensaje inerte de: “Mañana es el día”.
Con la intención de devolver el agravio más adelante, agregó la dirección a los favoritos del navegador.
Al día siguiente, iba escuchando ACDC a todo trapo en el mp3, cuando al llegar al estribillo subió el volumen a tope para tatarearlo un par de veces, pero al callarse percibió un ruido de fondo, por lo que afinó su sensibilidad para llegar a entenderlo, y decía: “voy...a por ti”, al compás con el “High...way to hell”.
Un escalofrío le llevó a cagarse patas abajo desfigurando su gesto, Lucifer se había transmutado en el hombre del saco, y podía ser cualquiera. Instintivamente se cubrió las espaldas contra una pared escudriñando de reojo a los transeúntes que se le acercaban. La adrenalina le chorreaba hasta que su instinto de supervivencia se desbordó, y cual velocista hormonado esprintó ante el pistoletazo de salida.
Aún siendo fumador recorrió los dos kilómetros que le separaban del instituto en menos de cinco minutos para llegar al borde del colapso por encima de las 200 pulsaciones. Mientras jadeaba intentando ventilarse, alguien tocó su hombro y saltó compulsivamente exclamando: ¡aahhh!.
Pero tronco, ni que hubieras visto al Diablo, sonrío su colega Marcos.
La madre que te ...., que susto me has dado, balbuceó Jorge; shiiii le indicó con el gesto sigiloso del índice en su boca que bajara la voz mientras le decía: tío no llames a Satanás, en serio.
¿Pero que dices chalao?.
Satán viene a por mí.
¿Quieres quedarte conmigo?, replicó Marcos, pero cuando se fijó detalladamente en el perturbado rostro de su colega le reprobó: colega, no estarás de tripis o pastis.
Que dices, tu sabes que paso de esa movida, déjame coger aire y te lo explico....
Una vez hubo contada su tenebrosa historia, su colega sonriendo le dijo, pero tronco, el Diablo no existe, es un cuento chino. ¿A que tenías conectado el MP3 al ordenata mientras navegabas?.
Sí.
Macho, te inocularon un virus troyano para dirigir remotamente tu PC, así reemplazaron la canción de ACDC por la trucada.
¿Por hacer clic en un enlace te pueden hacer eso?.
No chaval, el virus lo habrás pillado bajándote mierda con el Emule, una vez que entra en tu computadora un experto puede haber modificado incluso el navegador, y consecuentemente las páginas que éste te muestra. Para finalizar Marcos le dio una palmadita en el hombro y le dijo: ves es solo una argucia, ja, un truco barato.
Ja, una trampa, ja, he picado,ja,que bobo que soy, ja..
Joder, que pardillo JaJaJa, soltó una risotada Marcos.
Prosiguió, ja ja, la ostia, jajajajaj, pasando a una histérica carcajada incontrolable...
Para ya macho, ya vale que me estás asustando de nuevo, pedía Marcos, cuando Jorge expelió su última carcajada mientras caía fulminado con los ojos en blanco.
Como en el cuento del mitológico profeta griego Calcante, la ridícula angustia de la muerte predicha cambió a polaridad positiva tan bruscamente, que las histéricas carcajadas se tornaron funestas.
Aunque fue una “muerte súbita”, la mano negra fue su amigo Marcos el entendido en informática, y el móvil era una simple broma, por ser 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes.