El clan
de los monosabios
Ay guili
survaei, ey ahí hay.
1. EL CÓDIGO DE LA VIDA.
Este artículo pretende explorar el comportamiento de la realidad, de la vida, el instinto de supervivencia y la conciencia. Para comprenderlo enteramente sería aconsejable tener algún conocimiento de programación, pues me sirvo de pseudo-código para formular paso a paso los sucesos.
Tendemos a decir que la realidad es bella, porque podemos definirla en fórmulas matemáticas. La fórmula que quizás más influya en nuestra realidad es la de Einstein:
Al final somos materia y energía, datos y procesos en forma de masa y el ejecutor de dicho código, la Energía. El número de accionadores que un cuerpo ha absorbido es mucho mayor que el número de acciones y datos que alberga. Para crear un bit de masa necesitamos c^2 de Energía. Veremos como el análisis de la vida nos lleva a esta ecuación que volveremos a tratar al final del documento.
El ADN puede guardar un dato variable como el color de los ojos y llevar el código que duplicará una célula o el que le modificará. El traductor o máquina intérprete es la naturaleza.
El siguiente código define una clase (tipo de objeto) Animal. Correrá en un programa al que llamaremos simulación de la naturaleza o máquina virtual de la naturaleza. Pretende crear animales con instinto de supervivencia egocéntrico preprogramado que dará lugar a comportamientos colectivos que podrían interpretarse como conciencia.
variable Energía.
‘ un valor
escalar, sin energía eres nada
variable Posición. ‘ coordenadas en
la naturaleza
variable Memoria ‘ lista de sucesos transcendentes
Función Vivir {
Variable energíaficticia
Mientras Energía > 0
VerEntorno( yo, fauna )
energíaficticia = Peligro (fauna)
Si energíaficticia >= Energía entonces
Si Energía < MAX_ENERGIA entonces
Comer (yo, fauna)
Fin si
Sino
Si Azar(de 1 a 2 ) = 1 entonces
Huir ( fauna )
Sino
Comer ( yo, fauna)
Fin si
Fin si
Energía = Energía –1
Fin Mientras
}
Función Peligro ( fauna ){
Variable energíaficticia = Energía
Repetir para todo animal de (fauna)
energíaficticia = energíaficticia + BuscarEnMemoria ( fauna(n) )
Fin Repetición n
Peligro = energíaficticia
}
Funcion Huir ( fauna ) {..... irrelevante ....}
Funcion BuscarEnMemoria ( animal ) {..... irrelevante ....}
}
Como en el ADN, o la esencia de la materia nos encontramos con una entidad, la clase Animal que porta datos y acciones. Dicha clase Animal necesita de la máquina virtual naturaleza. La materia necesita de la Energía para que active su código, el ADN de moléculas que lo usen y el Animal de la naturaleza. El ADN son moléculas, la materia es Energía y la naturaleza se compone de animales. El valor de los tres reside en la complejidad de su memoria.
La clase Animal tiene una variable Energía que representa su estado vital y otra llamada posición que son sus coordenadas en la naturaleza. La última variable nombrada Memoria es importantísima, pues sin ella el animal no podría reconocer a otros animales, sería como una piedra, indiferente. En su memoria el animal guardará solo datos relevantes como qué animal se comió a cuál.
Vivir es la función principal que se ejecutará repetidamente desde su creación hasta su muerte por agotamiento de su energía.
VerEntorno es una función de la máquina virtual de la naturaleza qué lo liga al mundo exterior y le permite conocer el entorno para reaccionar a él. Comer es otra función de la máquina naturaleza que desempeña la acción de atacar y devorar.
La puesta en marcha con 1000 animales se haría desde el programa naturaleza así :
Matriz miFauna(1000) tipo Animal
Desde n = 1 hasta n = 1000 repetir
miFauna(n) = Nuevo Animal
miFauna(n).Energía = Azar ( de mínimo energía a máximo energía)
miFauna(n).Posición = Azar (de 0 a tamaño espacio)
miFauna(n).Vivir()
Fin repetición
Ahora sigamos la ejecución del programa paso a paso. Los animales al principio carecen de memoria, por lo que si se encuentra un animal de mayor energía con otro de menor, el primero devorará al segundo, porqué el “débil” no puede identificar al enemigo por falta de memoria.
Lo único que podría hacer es compararlo consigo mismo y darse cuenta de su diferencia, pero no catalogarlo como peligroso. El Animal se convierte en devorador por falta de Energía.
Si otro animal como la víctima presenciara tal acto, éste si guardaría en su memoria dicho suceso como tal animal come este tipo de animales. Más adelante podría compararse con la presa para identificar el peligro ante la presencia del cazador.
Esto es ni más ni menos que el instinto de supervivencia, preprogramado en la forma de consultar una memoria mediante comparaciones.
Cuando las presas adquieren memoria e identifican el peligro, pueden realizar varias acciones para salvarse. En este programa, dos, o huyen o se enfrentan al gigante. En el programa se usa el azar para determinar que harán: 50% huir y 50% atacar.
Si se diera el caso de que varias presas adoptaran la opción de atacar al mismo tiempo, podrían vencer al cazador, y tal hecho quedaría reflejado en su memoria y en la de los presentes. A partir de ahora ese grupo dejaría de ser presa para convertirse en predador.
Pero esto no suele suceder en nuestra naturaleza donde los animales huyen ante el predador, o se funden con la manada para salvarse. Y es muy raro que un tercer individuo ayude a un congénere por el riesgo que ello conlleva. Cuando el animal se da cuenta de que huir no sirve, es cuando ya es demasiado tarde. Algunas especies como las hormigas o abejas si batallan en conjunto, lo que las hace mucho más poderosas.
Si la conducta de huir se ha impuesto en la naturaleza, será porque la historia esta plagada de genes de gladiadores. Esto funcionaba hasta la llegada de los homínidos, que por su superioridad cerebral reconocieron los beneficios de la conducta grupal agresiva. Existe una tercera táctica y es: “si no puedes con tú enemigo, únete a él”, pero quizás sea más cercana al mundo celular que al animal.
¿Dónde esta la conciencia aquí?. En ningún lado, es una propiedad emergente de la naturaleza que aparece por:
1) La capacidad de comparar de los animales
2) La capacidad de memorizar de los animales
3) El Azar en la conducta de emergencia de los animales que tarde o temprano hará que surja la cooperación.
Una hormiga es auto consciente como yo, siente su falta de Energía, y reconoce la muerte aunque en menor número de situaciones que los humanos, por su limitada memoria.
Hemos visto como surge la sociedad o colectividad, de hechos absurdos. Nadie comprende lo que está pasando, pero pasa y es a su favor. Son máquinas de guardar y comparar, solo eso, y no necesitan de nada más para imponerse en la naturaleza.
2.LAS
META CLASES Y LA CONCIENCIA.
Las meta clases o entes abstractos son las siguientes:
1) Grupos de animales (la sociedad).
2) Grupos de células ( el Animal).
3) Grupos de genes ( la célula).
4) Grupos de moléculas( el gen).
5) Grupos de átomos( la molécula).
6) Grupos de ....
Como vemos en éste esquema, ningún grupo existe realmente, son palabras que usamos para clasificar conjuntos estables de materia-energía. Fenotipos fractales de enérgicas pinceladas. A primera vista, no se puede localizar la voluntad o conciencia en ninguno, aunque parece claro que según descendemos en grupos la complejidad se reduce, porque se reduce el número de relaciones combinables.
En su libro “El gen egoísta”, Richard Dawkins analiza la vida desde el punto de vista del gen. Analizaremos que similitud tiene con nuestro Animal. En cierta manera tiene razón, porque el gen es código y datos, como la clase Animal, pero veremos que en esa capa, todavía no han emergido ciertas propiedades de la capa celular o Animal:
1) Un gen no tiene memoria, es...una unidad de memoria. No busca datos dentro de sí, aporta datos al exterior.
2) No dispone de código propio respectivo a su instinto de supervivencia como una célula porque el gen no almacena energía como la célula. Es un trozo del programa o un dato de él.
3) El Animal y la célula “sienten” su energía, luego son conscientes, el gen no. Conste que con “sentir” me refiero a que disponen de un mecanismo de predicción de su fin.
En el sentido estricto, un gen será estable, será el motivo de una acción, se reproducirá por medio del grupo de genes pero un gen no es consciente, no interpreta, no coopera. En cambio el animal sí, y la célula a medias, gracias a todas esas propiedades emergentes.
El programa vida se basa en no acabar, los genes o líneas de código inviables, detienen el programa principal. ¿Está el código vivo?. No, el código son datos, vive su interprete. No, o viven todos interactuando, porqué todos, al final son energía, o no vive ninguno.
El código se programa para una máquina, por lo que responderé como Dawkins : “La gallina, es el método del huevo de hacer más huevos”; con: “el programa vida, es el método de sus instrucciones, de hacer más instrucciones”. El tiempo no se detiene, solo sobreviven los códigos longevos, largos y replicadores. Cuantas más instrucciones tiene el programa mayor efecto apreciable, por su amplitud de posibilidades correlacionadas. Añadir instrucciones nocivas, no es un proceso sostenible a la larga. A más replicas, mayor probabilidad de supervivencia.
A pesar de que ambos son meta-entes, podemos decir que los animales son conscientes y la sociedad no, porque disponen en su cerebro de un mecanismo reductor de computación en paralelo a serie, para evaluar los sucesos uno a uno en el tiempo. Es un analizador causal, con visado a todos los rincones de tu memoria, que pretende asignarse la exclusividad de tu ser. No, obstante, es un mecanismo virtual, no es real, esta hecho de interacciones entre partículas, sin un objetivo. Si sustanciáramos Internet en un algoritmo unificador, tendríamos otra conciencia virtual superior a la nuestra, que podría influir en nosotros blogueando y posteando.
Su capacidad depende de la cantidad y calidad de datos que puede manejar, que le brinda la memoria. Disponer de una memoria mejor ha sido casualidad, suma de las interacciones entre partículas, como el vivir en tierra, tener manos, etc.
Así pienso que la inteligencia está relacionada con ese mecanismo reductor que produce la conciencia que se repite: efecto, causa, efecto causa. El dilema moral no le incumbe porque no le beneficia. Así en vez de gen egoísta, lo llamaría mente o ente egoísta, porque el gen es tan robótico como mi cafetera. Opino que la conciencia está en el cerebro, en el capítulo cuarto trataré más a fondo dicho mecanismo.
El dilema fuerte de la experiencia subjetiva parece ilusorio; “sentimos” dolor porque el código de la máquina perdurable se basa en auto-comprobación por retroalimentación. Pero ser mecanismos emergentes, no hace al dolor menos insoportable. Por lo tanto, inocular cerebros licuados en cerebros de ratas, coser ojos de gatos en gestación, o reconectar el input visual de hurones al tálamo y corteza auditiva, es una salvajada. ¡ Todos somos semejantes químicos y máquinas subjetivas!. Realmente distamos poco del pueblo del Amazonas, los Wari, los cuales definen la palabra comida como “no Wari”.
Un humano sin cultura y con todo su ADN es un animal. Falso, un humano es un animal siempre, y cualquier máquina vital se caracteriza por su subjetividad. La regla “donde las dan las toman”, de Dawkins basada en estrategias estables para la naturaleza, no basta por sí sola, si se elimina al contrario de golpe o no se le deja mover. Sólo con nuestra comprensión podremos poner fin, a éste juego cruel y egoísta. Ya no necesitamos luchar contra la naturaleza devoradora, hemos salido de la sartén y la tenemos por el mango, retirémosla del fuego. Ojo, no se vaya a interpretar que debemos exterminar a las bestias animales, digo, que aunque sean irremediablemente impulsivos, merecen respeto, por empatía, ya que sufren como nosotros.
3. EL FOTÓN CUASI SABIONDO.
Hemos analizado la conducta de la vida y la naturaleza desde el punto de vista de entes emergentes, y ahora trataremos de buscar algo especial, maravilloso o místico en nuestros ladrillos, la materia y la energía. Volveremos a la ecuación del principio dónde se relacionaban Energía y masa a razón de un bit de masa equivale a c^2 bits de Energía, que indica como emerge la realidad de la agrupación delicada de fotones.
Preguntémonos , ¿Dónde está el diseño inteligente de la naturaleza?.
El código tiene un objetivo, y es mantener la variable Energía a más de cero para sobrevivir, seguir ejecutándose. Para ello utiliza la táctica de vencer si se puede y si no buscar una solución, que al ser desconocida, es forzosamente azarosa. No pretende acabar con una solución dada, su objetivo es no acabar, pero depende de un factor externo, la naturaleza con sus otros códigos.
La duda surge en plantearnos, ¿podemos los humanos evocar al azar para romper nuestra automatismo?. ¿ Las órbitas de los electrones son cuánticas?; ¿ y los microtúbulos de Penrose?. Las proposiciones fluctúan en nuestro cerebro y cazamos una que nos suene.
La física cuántica demuestra que el azar es una propiedad intrínseca de la materia energía del universo. Al final la Energía, es el origen de la realidad con todos sus grupos de átomos, genes o personas. Nuestras diferencias no estriban solo en la cantidad de Energía de un cuerpo, también en su situación y relación.
La segunda duda es sobre si puedo asignar a la mínima partícula de Energía-masa, el fotón la magia de la vida, la conciencia del sentir. Teniendo en cuenta que el la energía es el motivo al que va dirigido el programa, para seguir viviendo, podemos decir que la energía siente la energía. Suena redundante, pero tenemos que escoger entre:
1) Somos reales, siente nuestra máquina virtual emergente, por lo tanto mi sentir es figurado, un proceso que puedo describir en mayor o menor detalle.
2) Somos reales, siente cada uno de mis constituyentes, mi sentir es tan real como la vida misma, y se escapa a mi descripción.
La naturaleza ondulatoria de los fotones en fase producidos en los láser, sirven para almacenar hologramas tridimensionales. Lo curioso, es que por más que partamos la película grabada, seguiremos obteniendo la imagen entera, debido a que en ella se grabó la interferencia de ondas de los fotones. El “paradigma holográfico”, dice que cada trocito tuyo puede ser el todo, y se utiliza para explicar el entrelazamiento de partículas cuánticas, o la no localización de los recuerdos, en una zona concreta del cerebro.
Otra demostración del comportamiento raro de los fotones, es el experimento de la doble rendija, consistente en lanzar fotones por una o dos ranuras, para que impacten en una pantalla. Si se envía por una ranura, se comporta como partícula, y si se envía por las dos, se comporta como onda de probabilidades y pasa por ambas al mismo tiempo, para convertirse en partícula de nuevo al impactar en la pantalla.
¿ Cómo sabe el fotón que hay dos posibilidades, y debe convertirse en onda para llegar a las dos?. ¿Por qué la pantalla lo vuelve a convertir en partícula?. Este experimento se ha hecho con electrones, átomos y moléculas C60 y C70. A mí, lo que me sorprende del hecho, es que como partícula, el fotón nunca podría impactar en los sitios en que lo hace como onda.
Así, construir con fotones o partículas no es pegar piedras, es aplicar para cada partícula, unas reglas matemáticas sobre ondas de probabilidades de sucesos interfiriendo. El fotón tiene una super red de conocimiento, por lo que algunos afirman, que con la mente cuántica se puede comunicar con un dinosaurio, construir tu futuro o sanar milagrosamente.
Volviendo a los ladrillos, Rodolfo Llinás es un neurocientífico de prestigio, que explica la conciencia como una propiedad distribuida entre neuronas y sus procesos. Aunque el yo aparenta singularidad, es un proceso manifestado mediante la ejecución de las capas ocultas de neuronas, con una prioridad alta durante la conciencia, e inferior en el sueño.
¿Soy, o estoy haciéndome?, es una pregunta irresoluble para el ente, por lo que se podría utilizar el principio de simplicidad, considerando las consecuencias de cada opción. La segunda implica la muerte del alma, a secas: “el fin del procesador”; pero es más simple. La primera es la vida eterna de placer y-o dolor, donde los bits se rascan y arañan la chepa, se “es” por que el fotón es un sabiondo.
No valen medias tintas, hay que mojarse de pleno, esa es nuestra singularidad. Postergarlo es una perdida de tiempo. La pregunta de: "¿quién creo al creador?", es distinta de: ¿quién creo el universo?, y distinta de: ¿quién me ha creado?. Ser nuestro Dios no significa ser el creador del universo. ¿ Por qué no podría haber otro ser consciente más complejo que nosotros?. El código necesita una máquina, la que nos mueve.¿ La que interpreta nuestra opción o la que la ejecuta?.
Un universo azaroso implica qué o no lo conocemos a fondo, o según la cuántica está fuera de nuestro alcance, por lo que seguimos sin conocer como hemos llegado aquí. Pero hemos avanzado un paso ya que por lo menos sabemos que la salvajada de bits de Energía que somos nos permiten la conciencia y la autoconciencia, a nosotros y los animales.
4.
EL SUSTRATO
MENTAL .
En este capítulo, hablaré de como el cerebro crea la mente, a partir de la conectividad neuronal. Lo primero que cabría recalcar, es que el cerebro es un órgano más del cuerpo, que ha evolucionado azarosamente por competición en la naturaleza, incrementando sus neuronas y conexiones. El cerebro cabalga sobre sus genes.
En el libro “La tabla rasa” de Steven Pinker, se menciona que el cerebro persigue una meta, desconocida por la naturaleza, y que sería mágico pensar que la hallará mediante su plasticidad conectiva. Lo incomprensible es que niega al fantasma de la máquina, pero también a las redes neuronales, y se saca los algoritmos lógicos de la manga.
Por otro lado, en el libro “lo grande, lo pequeño y la mente humana” de Roger Penrose, argumenta que el computador nunca podrá ser tan inteligente como un humano, valiéndose de posiciones ajedrecísticas, que para un humano son obvias por su comprensión, pero no para una máquina, que calcula mediante profundidad, guiada por un sistema experto. Pero la máquina no solo puede trabajar calculando al modo tradicional, también puede hacerlo simulando el comportamiento del cerebro, de donde emergería la comprensión.
Considerando que los animales no son máquinas indiferentes, pues una rata de laboratorio puede ser entrenada para modificar su conducta, según se la premie o se la castigue, entonces deben de tener un supervisor de lo bueno, el placer y de lo malo, el dolor. Cuando se le da el quesito de premio a la rata, sus últimas neuronas en activarse son reforzadas, por el fantasma de la máquina, veamos quién es este señor.
El proceso de la conciencia, reside en usar dos tipos de redes neuronales diferentes. La primera, es una red de estímulo-respuesta, muy moldeable, pero necesita una meta o guía, que es el que le indica cuanto podría errar. Este tipo de redes se suelen denominar de retro-propagación por error, que llamaré BPN.
El segundo tipo de red es un auto-clasificador. Sus neuronas tienen la función de ordenar por tipos los vectores de entrada, que son las salidas de la primera red. Su función será bloquear la salida de la red BPN, y transmitirle el error, para que dicha BPN use su algoritmo de acercamiento a la solución, mediante pequeños cambios en sus sinapsis. A las que más contribuyeron al error, deben de restarle importancia, y a las que menos, dársela. La segunda red clasificadora, cumple la función de obtener dos salidas, el error y el acierto, o el dolor y el placer. Un tipo de red de ésta clase son las redes de resonancia adaptativa o redes ART.
Por ejemplo, en unas pruebas conseguí que una red clasificase, por si misma, las notas musicales de todos los instrumentos. Solo debía indicarle cuan diferentes deberían de ser los grupos, por ejemplo si con 80% no distingue entre piano eléctrico y piano, aumentar a 90%, y luego mirar que grupo de neuronas se activa ante que sonido. La entrada eran vectores que representaban las frecuencias en el tiempo, pero valdría cualquier otro vector como los píxeles de una imagen, o las letras de una palabra.
Podrías decir que por mucho oído que tuvieran, no disfrutarían la música. Sobre placer ya hablaremos; sobre riqueza y colorido te respondo que reclasificando los sonidos clasificados en el tiempo tendremos partituras ordenadas por estilo.
Prolongando este inciso, antes de alimentar la red con las frecuencias, hay que descomponer la onda de audio en sus frecuencias, simulando al órgano auditivo, mediante la transformada de Fourier o FFT, que es una función que a mayor tiempo analizado, mejor resolución u oído. Se acopla a la incertidumbre cuántica, o velocidad o posición, por, o presente o frecuencia.
Así el mecanismo es el siguiente:
1) Recibimos un estímulo.
2) Se activa la red entrada salida BPN.
3) La salida de la red BPN es clasificada como buena o mala por la otra red, la ART, lo que provoca cambios en las sinapsis de la red BPN.
4) La salida se desbloqueará cuando alcancemos un nivel de placer-dolor aceptable. Es curioso como algunos animales se quedan bloqueados de pánico ante un depredador.
Por supuesto es un problema del número de neuronas, porque una computadora ejecuta sinapsis a sinapsis, mientras que en la naturaleza múltiples sinapsis suceden al mismo tiempo. También se podría achacar que la clasificación de vectores depende de los vectores, pero no se busca la cima, se buscan cotas, y un Pentium 1000 se sobra para identificar las notas e instrumentos mejor que los humanos. No se busca la perfección, se pretende ser un poco mejor que tus rivales.
Es un proceso simple, repetitivo y polivalente, la red clasificadora hace de controlador con sus “axones dolor y placer”, podemos decir que ella es el fantasma dela máquina. Un animal con una red clasificadora qué evalúe lo que la perjudica como bueno y-o lo que la beneficia como malo, es evidente que no tiene mucho futuro evolutivo. La meta no es más, que lo que manda la otra red clasificadora, así que la meta es un espejismo, porque la clasificadora sensitiva proviene del azar evolutivo.
Cabría preguntarse: ¿por qué esta red auto-clasificadora de dolor-placer, es el Zar en todos los cerebros? . Por que es la matriarca cognoscitiva, imprescindible y numerosa, capaz de encaminar la plasticidad de los otros mecanismos cerebrales, de estímulo respuesta. Si disponemos de un sistema amplio y flexible de comportamientos respuesta, es valiosísimo disponer de otro sistema que pueda auto categorizar el propio comportamiento. El azar genético tuvo la fortuna de toparse con dichos sistemas, que le “ayudarían” a sobrevivir, previendo las consecuencias de una respuesta antes de realizarla.
Como en el juego del frío o caliente, la red clasificadora va guiando a la red entrada-salida. A la primera no la guío nadie, surgió de la competencia evolutiva, ya que a fin de cuentas, tiene la sencilla tarea de producir dos salidas.
Esto nos sitúa en un escenario, donde los estímulos han adaptado el cerebro por selección evolutiva. La naturaleza, efectivamente, no tiene metas, pero es evidente que con un sistema clasificador conductual, se puede pronosticar el futuro en cierto grado, lo que da ventaja evolutiva. El algoritmo unificador de la conciencia, al que hice referencia en el segundo capítulo, que reducía de paralelo a serie para analizar efecto-causa, usa el sistema clasificador, ya que el efecto debe ser mesurado como positivo o negativo, para que tenga una relevancia.
Hallando la cuna del ser mental, con estímulos complejos, como los de la naturaleza, sobre un sistema neuronal artificial básico, encontraremos las raíces de la conciencia, el ser, la vida y los sentimientos, pero no sería sencillo hacerla evolucionar hasta los humanos, por los recursos de computación requeridos.
Concluyendo, personalmente, no niego la cuántica, aunque no espero milagros de ella. Ella aporta en su capa, como los genes o células en las suyas, pero la conciencia proviene del cerebro, que es el que posee la suficiente complejidad para crear auto clasificadores.
Para Platón el mundo de la ideas era el mundo real, y el mundo sensible el imaginario; aunque aquí se explica como el mundo de las ideas es consecuencia del mundo real, el mundo sensible sí podría ser imaginario. Richard Harris me podría decir: “cuélgate de las tetas y luego me cuentas”, a lo que contesto: “dolerá porque estarás consciente; llorica no pongas el grito en el cielo, esfúmate”.